Iñigo Benito Molinero

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“Z” -Wang Zi Won-

Nosotros los humanos hemos explorado y discutido durante mucho tiempo como definir el “YO” y lo que esto significa. Hemos investigado ampliamente quién es ese “yo”, y la definición ha cambiado en cada era. Esta definición y el significado del “YO” es ahora discutido intensamente dentro de la sociedad contemporanea. Investigaciones cientificas en clonación, dispositivos mecánicos que se comportan como humanos, como los cyborgs o los robots, avanzan con el desarrollo de la tecnología. Esta investigación en el desarrollo de inteligencias artificiales y tecnologias de clonación levantan controversias sobre el significado ontológico del ser humano.

¿Puede un “yo” clonado a partir de mis genes ser considerado un ser humano? ¿Es un hombre con mi misma apariencia que yo, ser yo? ¿Puede un cyborg poseer espiritualidad humana? De ser así ¿Como vemos el cuerpo humano? El trabajo del artista Wang Zi Won emerge de estas cuestiones, en las que Wang ve la existencia de los humanos futuros desde una perspectiva diferente a la ansiedad y miedos de las distopías en las películas y en el arte.

El artista predice que en un futuro el humano evolucionará y se adaptará a las mejoras científicas y tecnológicas tal como hicieran los hombres y los animales en el pasado, que evolucionaban para adaptarse a sus circunstancias naturales. Ve este futuro como nuestro destino, no como una triste y tenebrosa distopía. Así, su trabajo no está basado ni en utopías ni en distopías. Wang representa la relación entre el hombre, la tecnología y la ciencia a través de cuerpos cyborg.

La obra de Wang empieza con el nacimiento de Z, un hombre mecánico. Wang se refiere a este hombre como una especie de post humano, apropiándose de su propio aspecto y denominándolo Z, como la primera letra de su nombre en inglés. A lo largo del proceso, Z se ha desarrollado y evolucionado de diversas formas. En los primeros trabajos Z refleja al artista mismo en la sociedad humana, y aparece como el protagonista. (a través de retratos del propio Wang o como la representación un bebe). Es sin duda el artista mismo, dando la cara y jugando con nosotros, al tiempo que empieza su cuestionamiento fundamental. La pregunta de si Z puede existir como ser humano , como un igual, o si se trata mas bien de una maquina con el espíritu del artista separándose del cuerpo humano como un “yo” creado. Por supuesto, el artista concibe un futuro utópico en el que puede  unirse a esta maquina de forma natural, pero debe ser aceptada por otros.

El robot muestra un instinto humano que es difícil de aceptar entre los heterogéneos aspectos de otros, exclusividad, inclinación incestuosa y el conflicto derivado de esa disposición. El artista intenta una metamorphosis gradual en un hombre maquina. Este trabajo deriva de su propio dolor fisico. A traves de la experiencia, se da cuenta de que una maquina puede suplementar un cuerpo imperfecto, y existir como acompañante. En vez de realizar un alter ego con una individualidad distinta, el propio artista crea una maquina trascendental diferente de él mismo. Así, el “yo” desaparece y un nuevo “yo” se presenta.

El hombre maquina estaba basado en el propio Wang Zi Won, pero este “yo” no es un “yo” del pasado. Su propia existencia se desvanece, y un nuevo hombre como sujeto-maquina emerge. Z es por tanto un proceso para convertirse en el “yo” perfecto. El artista se refleja a si mismo en la maquina, transmitiendo su propia historia. A lo largo de este trabajo, Wang experiencia los límites y contradicciones del instinto humano. El futuro y completo “yo” es considerado aquí como un ser horrible. La obra va cambiando gradualmente a través de los cambios realizados en Z, que nacen de la imaginería budista que el artista presenta en: Kwanon Z, Buddha Z, y Source of Z. En este punto el budismo, que propugna armonía y piedad, es utilizado para la representación del cambio en el modo de comprender la relación humano-maquina.

El artista considera importante escapar de la esclavitud humana para poder alcanzar armonía entre hombres y maquinas. Piensa, que esta armonía puede ser alcanzada a través de procesos religiosos y la iluminación espiritual. En el budismo, el Bodhisattva de la Compasion ayuda a la gente a alcanzar la iluminación. Arhat es un practicante espiritual del ascetismo, y Buda es un ser que alcanzó el más alto nivel de iluminación. A través de ellos, el artista pretende continuar ese camino de la iluminación, liberandose de la ansiedad, la agonía y el dolor. El artista no tiene intención de enfatizar las connotaciones religiosas a través de los iconos budistas, sino reflejar su propia o nuestra propia existencia entre utopía y distopía.

El trabajo de Wang se apropia del significado de esos iconos encapsulando el “yo” como tema. Expande, además, este significado de otra manera, armonizandolo con su obra individual. A diferencia de sus trabajos anteriores que buscaba la perfecta operación de las maquinas, en su nueva obra aborda las deficiencias técnicas como los “bugs”, los viruses y el malfuncionamiento como parte de su trabajo. Siente que estos errores y los fallos mecanicos son inevitables, como los problemas y conflictos sociales que tenemos como humanos. Siempre con una actitud es libre de perspectivas distopicas.

A pesar de que el trabajo de Wang surgió de narrativas personales, ha extendido gradualmente su ámbito de trabajo hacia asuntos más serios de la existencia humana, mostrando sus interpretaciones así como una predicción de cambio en el significado ontológico humano e incluso en la actitud humana. Este aspecto también se encuentra en la aparición de Arhat en su obra reciente, reflejando al artista mismo como interprete y reflejo, y la apariencia del humano como paradigmas del cuerpo orgánico y mecanico. La obra de Wang cuestiona de forma agresiva los problemas clásicos de la existencia, desde una perspectiva en el límite entre las realidades técnicas, teológicas y sobre todo humanas.

Para más información de este artista visita su pagina oficial:     http://ultraz1.com/

*este texto es una traducción libre del texto de Shin Seung-o comisario de la Dukwon Gallery.