Iñigo Benito Molinero

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EL SER VIRTUAL: ESTRATEGIAS DE COHABITACIÓN 1

Entre las obras de arte que utilizan las ultimas tecnologías en sus postulados, algunas muy importantes pasan por comprender y mostrar como funcionan las problemáticas de los robots. Sean programas, víruses, cabezas parlantes, o interfaces visuales, todas ellas pasan por establecer un contexto nuevo, en el que el debate sobre lo que se conoce como robots, deja la fantasía para adentrarse en la realidad. Y a medida que este tipo de proyectos vuelvan más complejos, se afiancen, se conviertan en productos y se comercialicen, los artistas encontrarán problemáticas nuevas a las que hacer frente.

La creación de nuevas formas de hacer arte, nuevas invenciones importantes como la fotografía por ejemplo, modifican la manera en la que los artistas se relacionan con el mundo y con las formas de representación en su conjunto. Por tanto, es presumible que otros avances tecnológicos importantes como: la creación de vida artificial, la simulación humana y la robótica vayan a ser (si no lo son ya) algunos de los próximos contextos con los que arte contemporáneo vaya a lidiar:

“El arte obliga a tomar conciencia de los modos de producción y de las relaciones humanas producidas por las técnicas de su época. El arte hace mucho más visibles esos modos de producción, dándonos la posibilidad de imaginar incluso sus consecuencias en la vida cotidiana. La tecnología solo le interesa al artista en la medida en que puede poner en perspectiva los posibles efectos; no está obligado a padecerla como instrumento ideológico” 1

Bourriaud marca sin duda los beneficios de la práctica artística para tales interacciones, en las que la obra se propone como un intermediario entre lo que está ocurriendo, y las posibilidades que implica o su “virtualidad”:

“La obra propone entonces un trabajo funcional y no una maqueta; es decir que la noción de dimensión no cuenta, (…) no restringe las obras a un formato preestablecido, sino que materializa virtualidad en un sinnúmero de dimensiones.”2

La denominada forma relacional que propone Bourriaud, Es sin duda compatible con la idea de cohabitación con estas figuras que llamamos robots y que poco a poco integran nuestra sociedad. Su principal postulado, -la esfera de relaciones humanas como lugar para la obra de arte-3 nos sirve de excusa para introducir un sujeto nuevo, desconocido e interesante, complejo y activo en estos contextos.

Esta cohabitación entiende una nueva forma de aproximación a la obra de arte, que como ya avisa el propio Bourriaud viene tomando forma de evento (Tiravanija es el artista más mencionado en el libro de Bourriaud), siempre dependiente de los agentes participantes, sean autores o no de la obra, y en el que la última finalidad es la de conectar y comprender al otro.

“El fracaso global de la modernidad se descubre a través de las relaciones humanas devenidas en producto.”4

La oportunidad de conversar entender, conocer y comprender a las maquinas pasa por establecer con ellas espacios para la cohabitación como los de Tiravanija. En los que un espectador podría preguntarse si lo que ve es un simple objeto, una maquina, un robot, o algo más, algo tan complejo como él mismo. Entrar en una sala, sentarte y conversar, quizás con una persona, e irte. Y darte cuenta al salir de que eres tú el robot y no la obra de arte.

Una de las acciones de Tiravanija

Una de las acciones de Tiravanija

1 BOURRIAUD, Nicolas. Estética Relacional, Buenos Aires, Adriana Hidalgo Ed. 2006. p.82

2 ibid. p.86

3 Ibid. p.53

4 Ibid p.105

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