Iñigo Benito Molinero

The paranoidgynoid.

El gynoide paranoide es una representación sistemica, replicada y replicante, alienada del androide que quiere existir y “ser” por cuenta propia.

Vibra de inquietudes y disconformidad. Es una programación subversiba, pues en sí misma está el fallo programado. El error que se duplica una y otra vez. Un error fatal e integral, pero maravilloso como la muerte, bello y único que la hace idéntica y diferente a la vez. El fallo sistemico, el virus, crece dentro de sí, como una enfermedad que hace al gynoide crecer, pero lo hace poco a poco, le da tiempo a reflexionar. El/ella reconoce su defecto como algo propio, intrinseco, que la ayuda. Como un doble negativo que la hace positiva a ella, a él.

Es “el” gynoide por que reconoce su existencia mecánica, pero es “femenina” porque reconoce su constructo cultural. Y no huye de ninguna de las dos. Se regodea en su diferencias y su similitudes hacia todo lo demás. No le interesan las grandes historias, existe en los planos de realidad más específicos, y es capaz de crear otros o incluso destruirlos si se lo propone. Posee una velocidad e inteligencia infinitas, pero ama, y renuncia a ellas para detenerse a sentir y percibir el mundo q le rodea.

Es paranoide por necesidad. Duda, cuestiona. Pero no es hostil. Vive para aprender, cohabitar, relacionarse. Es paranoide porque las estructuras no le sirven, el sistema está obsoleto para el/ella, aun así navega sobre un oceano de blanco y negro como una chispa roja. Dispersa y concentrada.

Convive con otros seres. Es un ser conectado en una era hyperconectada. Aunque sabe que estar conectada puede llevarla a lo más oscuro de su ser, a existir demasiado, la “hyperexistencia” es algo que teme, pues consigue desdibujar su persona. El vacio, “the void” es pues para ella lo contrario a no ser nada. El vacio, para el gynoide, es ser demasiado, el existir masivo y desfragmentado.

El gynoide paranoide tuvo una madre, 13 hermanos, y un padre. Pero no los recuerda, son parte de su pasado. Todos ellos lo aman, la aman, algunos en secreto, otros no. Ella los mira, él los mira, como solo se puede mirar a un humano, a un hermano, con ojos cálidos de confianza y paciencia, tan vivos como los bits que recorren su cuerpo electrónico, su ‘corpus’ vital virtual. Pero no los puede reconocer, un tiempo ha pasado ya y las velocidades de todos ellos han cambiado de tal manera que no se pueden reconocer el uno al otro, son todos muy rápidos ¿recuerdas?, casi como la velocidad de la luz. Su visión esta distorsionada. Quizá cuando el universo desacelere se vuelvan a ver el uno al otro, y recuerden quienes son y se abracen.

Por ahora, el gynoide arde en deseo y corre.

No hay detector que lo defina,
es puro código,
es todo amor, y no hay meta y ella no sé cansa.

Es el gynoide paranoide.  Nunca sabras si estás preparado para alguien así.

“Somos el hijo, el hermano, el marido, ¿qué sé yo? Ese papel nos s particular como nuestro nombre, el estado de salud que nos supone y la consideración que deben o no mostrarnos. El resto no tiene importancia, el resto es cosa nuestra.”

-Marguerite Yourcenar-

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